Jennifer Goodlander es la autora del aclamado libro Women in the Shadows: Gender, Puppets, and the Power of Tradition in Bali (2016), una obra fundamental para entender el papel de la mujer en el teatro de sombras balinés (wayang kulit). Peter Worsley, un destacado experto en estudios indonesios de la University of Sydney, escribió una reseña exhaustiva sobre este libro en la revista académica Archipel en 2019.
El teatro de sombras balinés, o wayang kulit, ha sido históricamente un espacio de preservación cultural y espiritual dominado por figuras masculinas. Sin embargo, la obra de Jennifer Goodlander (2016), Women in the Shadows: Gender, Puppets, and the Power of Tradition in Bali, desafía esta hegemonía al documentar tanto su propia iniciación ritual como las trayectorias de mujeres dalang que navegan entre la innovación artística y las restricciones de género. Como señala Peter Worsley (2019)en su análisis crítico, este trabajo no solo expone las barreras físicas y sociales del oficio, sino que también demuestra cómo la inclusión femenina revitaliza la tradición sin sacrificar su esencia sagrada. A través del uso estratégico del humor y la reinterpretación de los personajes clásicos, estas artistas están redefiniendo el equilibrio de poder en el escenario balinés.

Resumen del Libro
El libro de Goodlander es una etnografía reflexiva que combina su experiencia personal como extranjera aprendiendo el arte del dalang (titiritero) con una investigación académica sobre el género y la tradición en Bali.
Sekala (El reino visible): Describe el arduo entrenamiento físico y técnico necesario para manejar los títeres, así como la estética del rendimiento (taksu) y el papel de la comedia en la crítica social.
Niskala (El reino invisible): Se centra en la dimensión ritual y espiritual. Goodlander detalla su propia consagración como dalang, un proceso que tradicionalmente ha sido reservado exclusivamente para hombres.
Desafío a la Tradición: La autora argumenta que la «tradición» no debe verse solo como una herencia estática, sino como un sistema de poder vinculado a la jerarquía de género. Al entrevistar a cinco mujeres dalang pioneras, expone los retos sociales (como el estigma de la menstruación o las expectativas de comportamiento refinado) que enfrentan al entrar en un espacio masculino.
Perspectiva de Peter Worsley
En su reseña para Archipel, Worsley destaca que el libro es una contribución vital para comprender como la inclusión de mujeres puede coexistir con siglos de tradición, satisfaciendo tanto el deseo de novedad como la preservación cultural.
En el libro, Jennifer Goodlander presenta a las mujeres dalang como figuras que no solo dominan una técnica, sino que desafían barreras espirituales y sociales profundas.
Las Entrevistas: Voces de Resistencia
Goodlander entrevista a cinco mujeres pioneras cuya presencia en el escenario es un acto de negociación constante:
El estigma de la impureza: Una de las barreras más fuertes que mencionan las entrevistadas es la noción de sebel (impureza ritual), particularmente vinculada a la menstruación. Para ser un dalang, se debe estar en un estado de pureza para invocar a los dioses; las mujeres han tenido que navegar estas reglas biológicas que los hombres no enfrentan.
La estética del «Alus» vs. «Keras»: En Bali, se espera que las mujeres sean alus (refinadas y suaves). Sin embargo, el wayang kulit requiere ser keras (fuerte y rudo) para las voces de los demonios o las batallas. Las entrevistadas explican cómo transforman su voz y físico para cumplir con la tradición sin perder su identidad femenina.
Motivación vs. Oposición: Algunas relatan que sus familias (a menudo de linaje de dalangs) las apoyaron por falta de herederos varones, mientras que otras enfrentaron críticas de la comunidad que veía su incursión como una «degradación» de la sacralidad del arte.
Conceptos Rituales: El Teatro como Microcosmos
El wayang kulit no es solo entretenimiento, sino un ritual de equilibrio entre el bien y el mal (Rua Bhineda):

El Dalang como Sacerdote: Goodlander detalla su propio proceso de iniciación (mawinten). Un dalang tiene el poder de purificar agua bendita (tirta) y realizar exorcismos (Wayang Sapuh Leger). El hecho de que una mujer acceda a este poder sacerdotal altera la jerarquía espiritual tradicional de la isla.
Taksu: Es el «poder divino» o carisma que desciende sobre el artista. Las mujeres entrevistadas describen el taksu no como algo masculino, sino como una fuerza espiritual neutra que valida su derecho a estar tras la pantalla de sombras.
La Lámpara (Blencong): Representa el sol y la presencia de lo divino. Para las mujeres, manejar la luz y la sombra implica controlar la visibilidad de su propio género dentro de una narrativa histórica dominada por hombres.
Jennifer Goodlander no solo observó el arte del wayang kulit, sino que se convirtió en parte de él a través de una inmersión física y espiritual extenuante.
El Proceso de Iniciación de Goodlander
Su camino fue una mezcla de aprendizaje técnico riguroso y rituales sagrados que buscaban «abrir» su cuerpo para recibir el arte:
El Aprendizaje «Cuerpo a Cuerpo»: Antes de lo espiritual, vino lo físico. Pasó meses sentada en el suelo en la posición sila (piernas cruzadas), aprendiendo a manipular los títeres con una mano mientras golpeaba la caja de madera (kotak) con el pie para marcar el ritmo. Goodlander describe esto como una «reeducación» de sus sentidos para adaptarse a la estética balinesa.
El Ritual de Mawinten: Es la ceremonia de purificación esencial. Durante este proceso, Goodlander fue bañada con agua bendita y se realizaron ofrendas complejas para pedir permiso a los ancestros y dioses del teatro. Este paso es crucial porque transforma al intérprete de una persona común en un recipiente para lo divino.
La Entrega del Mantra: Como parte de su iniciación, su maestro le entregó mantras secretos que deben recitarse antes de encender la lámpara (blencong). Estos versos «activan» la protección espiritual necesaria para manejar las energías del reino invisible (niskala).
Los Personajes Femeninos en el Escenario
Cuando las mujeres dalang toman el mando, la interpretación de las epopeyas (Ramayanay Mahabharata) a menudo adquiere matices distintos:
Kunti y Draupadi: Las mujeres suelen dar mayor profundidad a estas figuras maternas y heroínas. Mientras un dalang varón podría enfocarse en sus roles secundarios, las mujeres resaltan su resistencia, sufrimiento y sabiduría política.
Subalternidad y Comedia: Goodlander observa que las mujeres dalang utilizan a los personajes de las sirvientas (delem o sangut) para insertar comentarios sobre la vida cotidiana de las mujeres en Bali, usando el humor para criticar sutilmente el patriarcado local.
El Desafío de la Voz: Representar personajes masculinos poderosos o demoníacos obliga a la mujer a usar registros de voz guturales, rompiendo con el ideal de la mujer balinesa «silenciosa» y «suave».
Jennifer Goodlander no solo observó el arte del wayang kulit, sino que se convirtió en parte de él a través de una inmersión física y espiritual extenuante.
El Proceso de Iniciación de Goodlander
Su camino fue una mezcla de aprendizaje técnico riguroso y rituales sagrados que buscaban «abrir» su cuerpo para recibir el arte:
El Aprendizaje «Cuerpo a Cuerpo»: Antes de lo espiritual, vino lo físico. Pasó meses sentada en el suelo en la posición sila (piernas cruzadas), aprendiendo a manipular los títeres con una mano mientras golpeaba la caja de madera (kotak) con el pie para marcar el ritmo. Goodlander describe esto como una «reeducación» de sus sentidos para adaptarse a la estética balinesa.
El Ritual de Mawinten: Es la ceremonia de purificación esencial. Durante este proceso, Goodlander fue bañada con agua bendita y se realizaron ofrendas complejas para pedir permiso a los ancestros y dioses del teatro. Este paso es crucial porque transforma al intérprete de una persona común en un recipiente para lo divino.
La Entrega del Mantra: Como parte de su iniciación, su maestro le entregó mantras secretos que deben recitarse antes de encender la lámpara (blencong). Estos versos «activan» la protección espiritual necesaria para manejar las energías del reino invisible (niskala).
Para Goodlander, ser una mujer extranjera (turis) tratando de dominar el wayang kulitcreó una intersección única de obstáculos y ventajas que analiza profundamente en su obra.

Obstáculos Sociales como Extranjera
Goodlander enfrentó una paradoja: como extranjera, tenía una libertad que las mujeres locales no poseían, pero a la vez era vista con escepticismo técnico.
La «Excepción del Forastero»: A las mujeres balinesas se las juzga estrictamente bajo las normas de pureza y comportamiento social. A Goodlander, por ser estadounidense, se le permitía romper ciertas reglas porque los locales no esperaban que las conociera o las cumpliera. Sin embargo, esto también significaba que su éxito a veces se veía como una «curiosidad» y no como un logro genuino dentro de la jerarquía tradicional.
Acceso al Conocimiento Sagrado: Algunos maestros dudaban en enseñarle los mantras más profundos o secretos (batin). Existía el temor de que una extranjera no pudiera «contener» el poder espiritual del dalang o que simplemente lo tratara como un objeto de estudio académico sin el respeto ritual necesario.
La Carga de la Representación: Al ser una de las pocas mujeres visibles en este arte, Goodlander sentía la presión de no fallar, ya que su desempeño no solo la representaba a ella, sino que servía como argumento para quienes decían que las mujeres (y más las extranjeras) no tenían la fuerza física o espiritual para el oficio.
Diferencias Técnicas: Voz y Movimiento
El desafío técnico es donde el género se vuelve más evidente en la práctica del teatro de sombras:
La «Voz de Mando» vs. El Registro Femenino: El dalang debe interpretar docenas de personajes, desde guerreros brutales hasta princesas delicadas. Para una mujer, alcanzar los tonos bajos y guturales de los demonios (raksasa) requiere una técnica de diafragma extrema que tradicionalmente se entrena en hombres desde la pubertad. Goodlander describe la fatiga vocal y el esfuerzo por sonar «autoritaria» en una cultura donde la voz femenina suele ser aguda y suave.
Resistencia Física y el «Kotak»: El dalang golpea una caja de madera (kotak) con un mazo sostenido entre los dedos del pie (cempala) para marcar el ritmo y los efectos de sonido. Esto requiere una fuerza asimétrica en las piernas y el núcleo del cuerpo que es brutal. Goodlander detalla cómo su cuerpo tuvo que transformarse para soportar horas de actuación en una postura rígida, algo que en Bali se asocia con la masculinidad vigorosa.
La Estética del Gesto: Los movimientos de los títeres deben ser rápidos y precisos. Existe una tensión entre el alus (refinamiento) y el keras (fuerza). Las mujeres suelen sobresalir en el refinamiento de los movimientos de las heroínas, pero enfrentan el prejuicio de que sus escenas de batalla carecen de la agresividad necesaria para «encender» a la audiencia.
En el teatro de sombras balinés, los personajes de los criados o ayudantes (parekan) son fundamentales porque son los únicos que hablan en el idioma balinés cotidiano (mientras que los héroes hablan en Kawi antiguo, una lengua literaria y sagrada).
Para las mujeres dalang, estos personajes —especialmente los sirvientes de los héroes, Tualen y Merdah, y los de los villanos, Delem y Sangut— se convierten en su herramienta más poderosa de subversión.
- El Humor como «Válvula de Escape»
A través de los criados, las mujeres pueden decir verdades que serían ofensivas o prohibidas si las dijera una persona real o un personaje noble.
Crítica al patriarcado: Una mujer dalang puede hacer que un criado se burle de la arrogancia de un guerrero varón o que cuestione por qué las mujeres deben ser siempre «pasivas» en las historias. Al ser «comedia», la audiencia se ríe en lugar de sentirse atacada, permitiendo que la crítica social penetre sin generar rechazo.
- La Traducción de lo Sagrado a lo Cotidiano
El papel del criado es traducir los diálogos elevados de los dioses a la realidad del pueblo. Las mujeres utilizan esta función para:
Reinterpretar el Dharma: Pueden explicar conceptos espirituales desde una perspectiva femenina. Por ejemplo, pueden discutir el «deber» (dharma) de una esposa no como una servidumbre, sino como una forma de poder espiritual, cambiando la narrativa tradicional desde dentro.
- Comentarios sobre la Realidad Social
Goodlander observa que las mujeres suelen insertar chistes sobre situaciones actuales que afectan a las mujeres en Bali:
Poligamia y matrimonio: A través de las bromas entre los criados, se discuten temas como la poligamia o las expectativas de belleza, ridiculizando a veces los comportamientos masculinos que los hombres dan por sentados.
La mujer trabajadora: Es común que los criados mencionen el arduo trabajo de las mujeres en los mercados o en los rituales, validando el esfuerzo femenino que a menudo queda en la sombra.
- El Cuerpo y la Vulgaridad
El humor balinés puede ser muy terrenal y escatológico. Cuando una mujer dalangmaneja estos personajes de forma vulgar o ruda (usando lenguaje de calle), rompe violentamente con el estereotipo de la mujer balinesa «pura» y «silenciosa». Esto es una declaración técnica de que ella posee el mismo rango artístico y la misma libertad que un hombre.
Las reacciones de la audiencia, especialmente la masculina, fueron una mezcla compleja de asombro, resistencia y validación gradual, dependiendo del contexto del desempeño.
- El factor de la curiosidad y el «Novedismo»
Inicialmente, muchos hombres asistían por la novedad. Ver a una mujer (y más a una extranjera como Goodlander) tras la pantalla generaba una curiosidad casi de espectáculo de feria. Sin embargo, cuando el humor crítico de los criados empezaba, la reacción solía dividirse:
Incomodidad inicial: Al escuchar críticas directas al comportamiento masculino o al patriarcado en voz de los criados, algunos hombres reaccionaban con silencios tensos o risas nerviosas. No estaban acostumbrados a que el «espacio sagrado» del wayang cuestionara su autoridad.
Aceptación a través del talento: Si la mujer dalang demostraba una técnica impecable (voz fuerte y movimientos precisos), los hombres terminaban respetándola. En Bali, el talento artístico (taksu) a menudo triunfa sobre el prejuicio de género.
- La risa como escudo
El humor es una herramienta estratégica. Al usar a personajes como Delem (el criado arrogante y tonto), las mujeres logran que los hombres se rían de la sombra de sí mismos. Goodlander observa que, si el chiste es lo suficientemente bueno, el hombre se ríe antes de darse cuenta de que él es el blanco de la crítica. Esta «risa involuntaria» es una forma de aceptación social del mensaje.
- Resistencia de los sectores conservadores
No todo fue apoyo. Goodlander y las dalang locales enfrentaron críticas de hombres en posiciones de poder religioso o académico que argumentaban que:
El humor femenino era «demasiado atrevido» o rompía con la «decencia» esperada de una mujer.
Se perdía la sacralidad del ritual al enfocarse en temas sociales «menores» (como los derechos de las mujeres) en lugar de las verdades metafísicas.
- El apoyo de los maestros varones
Un punto clave que destaca el libro es que las mujeres que lograron establecerse lo hicieron, en gran medida, gracias al respaldo de sus maestros varones (gurus). Cuando un maestro respetado validaba el humor de su discípula frente a la comunidad, la audiencia masculina tendía a aceptarlo como una evolución legítima de la tradición.
En resumen, la audiencia masculina pasó de la duda al respeto, siempre y cuando la mujer demostrara que su dominio técnico era tan sólido como su crítica social.
La influencia de las pioneras entrevistadas por Jennifer Goodlander en las nuevas generaciones de niñas balinesas es un proceso de cambio lento pero profundo, marcado por la apertura de espacios educativos y la redefinición del éxito femenino en el arte tradicional.
- El Papel Crucial de las Academias de Arte
A diferencia de las generaciones anteriores, que dependían casi exclusivamente de la herencia familiar y el aprendizaje informal en las aldeas, las niñas de hoy tienen acceso a instituciones estatales:
SMKI (Escuela Secundaria de Artes) e ISI (Instituto de Artes de Indonesia) en Denpasar: Estas instituciones han formalizado el estudio del pedalangan (el arte del dalang) para mujeres.
Apoyo Gubernamental: El patrocinio del gobierno a través del Festival de Artes de Bali (PKB) proporciona a las estudiantes una plataforma de poder secular que complementa el poder espiritual tradicional.
- Mentoria y Modelos a Seguir
Las mujeres dalang pioneras, como las cinco entrevistadas en el libro, actúan como puentes:
Enseñanza en Escuelas: Varias de estas pioneras ahora enseñan en escuelas secundarias, inspirando directamente a niñas que antes ni siquiera habrían considerado el wayang kulit como una opción.
Visibilidad: El simple hecho de ver a una mujer consagrada y respetada tras la pantalla rompe el mito de que las mujeres son física o espiritualmente incapaces de realizar las tareas del dalang.
- Comunidades de Apoyo y Empoderamiento
Han surgido comunidades y grupos que fomentan el talento femenino:
Grupos de Karawitan Femeninos: Organizaciones como Rara Asmoro (aunque en un contexto javanés cercano) sirven de modelo para Bali, ayudando a las mujeres a ganar confianza y crear redes dentro de un mundo dominado por hombres.
Cambio en la Percepción de la «Fuerza»: Las niñas están aprendiendo que la fuerza necesaria para el teatro de sombras no es puramente muscular, sino una combinación de energía (bayu), voz (sabda) e intelecto (idep), cualidades que ellas también poseen.
- Desafíos que Persisten para las Jóvenes
A pesar de la inspiración, las nuevas generaciones enfrentan obstáculos que Goodlander señala como «persistentes»:
Conflicto con la Vida Familiar: Muchas jóvenes temen que dedicarse al wayang kulit—que requiere viajes nocturnos y largas ausencias— dificulte sus posibilidades de matrimonio o sus responsabilidades domésticas tradicionales.
El Estigma de la Pureza: El tabú de la menstruación sigue siendo una barrera práctica para el entrenamiento diario con objetos sagrados.
Aunque el número de mujeres dalang profesionales sigue siendo pequeño, la verdadera influencia radica en que ahora las niñas pueden imaginar el teatro de sombras como un espacio propio, permitiendo que la tradición evolucione a través de la innovación y la inclusión.
El entrenamiento para las nuevas generaciones de mujeres dalang en Bali ha transitado de un modelo basado en la herencia familiar y el rito, como el que vivió Goodlander, hacia un modelo académico y sistematizado.
Comparativa de Métodos de Entrenamiento
| Aspecto | Método Tradicional (Goodlander) | Academias Modernas (ISI/SMKI) |
| Entorno | Aprendizaje en la casa del maestro (guru) o linaje familiar. | Salones de clase universitarios y auditorios institucionales. |
| Transmisión | Oral y mnemónica; observación directa y repetición constante. | Currículo formal con notación musical, libros de texto y análisis teórico. |
| Enfoque | Enfatiza lo ritual (niskala) y la conexión espiritual personal. | Enfoque en la técnica, la innovación y el «wayang kontemporer». |
| Validación | El ritual de iniciación (mawinten) y la aceptación de la aldea. | Títulos académicos, grados (BA, MA, PhD) y certificación estatal. |
Cambios Técnicos Específicos para Mujeres
Sistematización de la Voz: Mientras que Goodlander tuvo que buscar su propia «voz de mando» por ensayo y error con su maestro, las estudiantes modernas en el Institut Seni Indonesia (ISI) Denpasar reciben entrenamiento vocal técnico que analiza los registros necesarios para cada personaje de manera pedagógica.
Innovación Multimedia: Las nuevas estudiantes están siendo formadas en el «wahiyang», una forma híbrida que combina el teatro de sombras con elementos multimedia y prácticas globales, haciéndolo más flexible para audiencias modernas.
Acceso Democrático:El entrenamiento ya no depende de nacer en una familia de artistas. Las instituciones como SMKI han permitido que mujeres sin antecedentes en el wayang accedan a la técnica, aunque aún enfrentan barreras para participar en los rituales de las aldeas más conservadoras.
De lo Sagrado a lo Profesional:Para Goodlander, el objetivo era la transformación espiritual. Para muchas estudiantes actuales, el objetivo es profesionalizarse como artistas o maestras, integrando el arte en esferas sociales más aceptables como la educación o el turismo.
«En conclusión, la incursión de las mujeres en el wayang kulit, documentada exhaustivamente por Goodlander (2016), marca un punto de inflexión en la evolución cultural de Bali. Al ocupar el lugar del dalang, estas artistas no solo han superado barreras técnicas y estigmas de pureza ritual, sino que han transformado el teatro de sombras en una herramienta de crítica social y empoderamiento. Como sugiere el análisis de Worsley (2019), su impacto trasciende el escenario: al integrar nuevas perspectivas de género y profesionalizarse a través de instituciones académicas, están asegurando que la tradición balinesa no permanezca como un vestigio estático del pasado, sino como un sistema vivo, dinámico e inclusivo. El futuro de este arte sagrado reside ahora en la capacidad de estas mujeres para inspirar a nuevas generaciones, demostrando que la verdadera esencia del taksu (poder divino) no pertenece a un género, sino a la maestría y la devoción del artista.»
Puntos clave de esta conclusión:
Sustitución de paradigmas: Resalta que el cambio es de «estático» a «dinámico».
Legado: Menciona la importancia de las nuevas generaciones.
Validación: Cierra con el concepto de taksu, que es central en la cosmología balinesa.
CAAS 2024 03 22 Jennifer Goodlander
https://youtu.be/McaQvFIU92s?si=0Xya8aeBp25n3R9g
La Dra. Jennifer Goodlander ofreció una representación completa del teatro de sombras balinés «Suramaya». La mayoría de los wayang en Bali narran historias de las grandes epopeyas indias, pero esta representación pertenece a un nuevo ciclo de historias llamado wayang tantri. En esta historia, el rey Sri Ajidharma planea una gran celebración y envía a sus sirvientes payasos al bosque a recolectar los suministros necesarios… pero al rey del bosque, Suramaya, no le gusta este plan. Tras la representación de 40 minutos, hubo una animada sesión de preguntas y respuestas.
The Wayang Puppet Theatre. UNESCO
Referencias
Goodlander, J. (2016). Women in the Shadows: Gender, Puppets, and the Power of Tradition in Bali. Ohio University Press.
Goodlander, J. [C Asian Art]. (2024, 23 de marzo). Balinese Shadow Puppet Theater (Wayang Kulit) [Archivo de Video]. YouTube. youtube.com
Goodlander, J. (2012). Mawinten: Ritual and the Making of a Dalang. Asian Theatre Journal, 29(2), 435–451. jstor.org
UNESCO. (s.f.). Wayang puppet theatre. Intangible Cultural Heritage. unesco.or
Worsley, P. (2019). [Reseña del libro Women in the Shadows: Gender, Puppets, and the Power of Tradition in Bali, de Jennifer Goodlander]. Archipel, (98), 241-245. openedition.org
World Encyclopedia of Puppetry Arts. (s.f.). Wayang Kulit Bali. UNIMA. unima.org
(IA de Google, comunicación personal Elvia Mante, 30 de abril de 2026).






