No pretendo decir que María de Francia pueda ser considerada como Mujer en el arte de los títeres, sin embargo, me parece importante compartir esta historia porque muchas de nosotras hemos escrito dramaturgia para títeres basadas en cuentos de los hermanos Grimm en el siglo XIX o Charles Perrault en el siglo XVII, a quienes se les llama los padres de los cuentos de hada poNo pretendo decir que María de Francia, de quien hablo en este artículo, pueda ser considerada como Mujer en el arte de los títeres, sin embargo, me parece importante compartir esta historia porque muchas de nosotras hemos escrito dramaturgia para títeres basadas en cuentos de los hermanos Grimm que fueron escritos en el siglo XIX o de Charles Perrault del siglo XVII, a quienes se les llama los padres de los cuentos de hadas por la recopilación y difusión que hicieron de historias populares. A María de Francia la borraron por mucho tiempo, ella no recopiló, ella escribió obra original, narraciones fantásticas que originaron lo que se conoció después como cuentos de hadas, así que podemos decir que ella si fue la madre de este género. Y lo mas importante, además de ser obra original mostraba mujeres que desafiaban su destino, tal y como ella lo hizo, y que tomaban sus propias decisiones. Actualmente sus escritos han trascendido y se estudian en algunas universidades.r la recopilación y difusión que hicieron de historias populares. A María de Francia la borraron por mucho tiempo, ella no recopiló, ella escribió obra original, narraciones fantásticas que originaron lo que se conoció después como cuentos de hadas, así que podemos decir que ella si fue la madre de este género. Y lo mas importante, además de ser obra original mostraba mujeres que desafiaban su destino, tal y como ella lo hizo, y que tomaban sus propias decisiones. Actualmente sus escritos han trascendido y se estudian en algunas universidades.

La historia de ella me llegó a través de una publicación en Facebook, pero al sentarme a redactar este artículo me puse a navegar para encontrar mas información, y este es el resultado que les comparto:
Decían en Facebook, en una publicación del 25 de Noviembre del 2025
https://www.facebook.com/amazinghistryhttps://www.facebook.com/amazinghistry
“En el siglo XII, cuando las mujeres ni siquiera podían poseer propiedades, escribió cuentos de hadas sobre mujeres con poder y opciones, siglos antes que los hermanos Grimm. Luego, la historia casi la borró por completo.
Desconocemos su verdadero nombre. No sabemos exactamente dónde nació ni cuándo murió. No sabemos si era noble o común, casada o soltera, rica o pobre.
Lo que sabemos es que alrededor de 1160, en Inglaterra, una mujer se sentó y escribió algo extraordinario: historias donde las mujeres tenían autonomía, donde sus deseos importaban, donde tomaban decisiones que cambiaban su destino.
Firmó su obra simplemente: «Marie de France» (María de Francia).
Eso es todo lo que la historia nos dio. Un nombre de pila y una pista geográfica.
Pero sus historias sobrevivieron. Y cambiaron la narrativa para siempre.
La Europa medieval del siglo XII no fue amable con las mujeres que querían escribir. La mayoría de las mujeres no sabían leer; la alfabetización era principalmente dominio del clero y la nobleza masculinos. Las mujeres que sabían leer eran escasas. Las mujeres que sabían escribir eran aún más escasas. ¿Mujeres que escribieron obras creativas originales y las conservaron?
Casi inexistentes.
Las pocas voces femeninas que sobrevivieron de esa época solían ser textos religiosos: monjas escribiendo oraciones, vidas de santos, obras devocionales. Temas seguros. Aprobados por la Iglesia.
María de Francia escribió sobre el amor, el deseo, la traición, la magia y las mujeres que se negaban a aceptar su destino.
Escribió en francés anglonormando, la lengua de la corte inglesa después de la conquista normanda. Escribió para un público culto, probablemente noble. Y escribió lais, poemas narrativos breves que mezclaban el folclore celta con el romance cortesano.
Pero no eran simples historias de amor.
Tomemos como ejemplo «Lanval»: Un caballero rechazado por la corte del rey Arturo se encuentra con una mujer hada que le ofrece amor, riqueza y felicidad, con la condición de que nunca revele su existencia. Él acepta. Más tarde, cuando la reina Ginebra le propone matrimonio y él se niega, ella lo acusa de rechazarla porque prefiere a los hombres. Lanval, defendiéndose, rompe su promesa y menciona a su amante hada. Ella desaparece. Él es llevado a juicio. En el último momento, la mujer hada aparece, lo reivindica y se lo lleva a su reino mágico, rescatándolo.
Una mujer rescata a un hombre. Una mujer tiene poder, autonomía, exige, cumple su palabra y elige su propio destino.
En el siglo XII, esto era radical.
O «Yonec»: Una joven atrapada en un matrimonio sin amor, encerrada en una torre por su celoso y anciano esposo, desea desesperadamente amor. Un caballero mágico aparece, se transforma de halcón y se convierte en su amante. Cuando su esposo lo descubre y lo mata, la mujer sufre y luego sigue un rastro de sangre para encontrar el reino de su amado. Años después, ella y su hijo —el hijo del caballero asesinado— se vengan.
El deseo de una mujer importa. Su dolor importa. Su capacidad de acción importa. Ella emprende acciones que determinan el desenlace de la historia.
O «Eliduc»: Un caballero dividido entre dos mujeres que ama: su esposa y una princesa. Ambas mujeres descubren la verdad. En lugar de pelearse por él, la esposa ingresa en un convento, lo que le da la libertad de casarse con la princesa. Más tarde, la princesa también ingresa al convento. La historia termina con las tres encontrando la paz por separado.
Mujeres que toman decisiones sobre sus propias vidas, su propia felicidad, sus propios caminos espirituales, no definidos únicamente por las necesidades de los hombres.
Estas no eran historias donde las mujeres esperaban pasivamente ser rescatadas. Eran historias donde las mujeres actuaban, elegían, sufrían las consecuencias, encontraban autonomía incluso en circunstancias limitadas.
Marie escribía elementos de cuentos de hadas siglos antes de que los llamáramos cuentos de hadas: transformaciones mágicas (de humanos a animales), amantes sobrenaturales, objetos encantados, pruebas de lealtad, lecciones morales sobre el honor y la fidelidad.
Pero sus historias tenían algo que los cuentos de hadas posteriores, más refinados, a menudo perdían: complejidad. Sus personajes eran moralmente ambiguos. El amor era trascendente y peligroso a la vez. La lealtad podía llevar a la tragedia. Las decisiones correctas podían resultar en sufrimiento.
Escribió sobre la vida interior de las personas, especialmente de las mujeres, en una época en la que las narrativas oficiales (escritos eclesiásticos, documentos legales, crónicas históricas) trataban a las mujeres como propiedad, como problemas, como notas a pie de página en las historias de los hombres.
Las mujeres de Marie pensaban, sentían, deseaban, lamentaban, elegían.
Y, de alguna manera, su obra sobrevivió.
Esto en sí mismo es extraordinario. Los manuscritos medievales eran frágiles, se perdían con facilidad y a menudo se destruían. Las obras de autores masculinos desaparecían constantemente. Que la escritura secular de una mujer —no textos religiosos, sino ficción creativa sobre el amor y la magia— sobreviviera más de 800 años es casi milagroso.
Esto sugiere que su obra fue lo suficientemente valiosa como para ser copiada, preservada y transmitida de generación en generación cuando innumerables otros textos desaparecieron.
Pero luego desapareció de la historia literaria.
Durante siglos, Marie de France fue olvidada. Sus manuscritos permanecieron en bibliotecas, ocasionalmente mencionados por los eruditos, pero no fueron ampliamente leídos ni estudiados. Los hermanos Grimm recopilaron sus cuentos de hadas en el siglo XIX sin saber nada de Marie. Charles Perrault escribió sus colecciones de cuentos de hadas en el siglo XVII.”
La «invención» del cuento de hadas literario se atribuyó a autores masculinos, siglos después de que Marie ya los hubiera escrito.
No fue hasta el siglo XX que los académicos comenzaron a estudiar seriamente a Marie de France y a reconocer su importancia: fue una de las primeras autoras nombradas en la literatura europea medieval, y ya escribía protocuentos de hadas siglos antes de que se «inventara» esta forma.
Hoy, Marie de France finalmente es reconocida. Sus lais se enseñan en las universidades. Los académicos rastrean su influencia en el folclore posterior y las tradiciones de los cuentos de hadas. Las feministas la señalan como prueba de que las mujeres siempre han narrado historias con capacidad de acción femenina, incluso cuando la historia intentó silenciarlas.
Pero esto es lo que me atormenta de la historia de Marie: casi la perdimos por completo. Si esos manuscritos hubieran sido destruidos, si los académicos no los hubieran preservado, si las feministas del siglo XX no hubieran exigido que prestáramos atención a las voces de las mujeres en la historia, María de Francia habría desaparecido por completo.
Y creeríamos que el cuento de hadas comenzó con Perrault, con los hermanos Grimm, con coleccionistas y autores masculinos.
Nunca sabríamos que hace 800 años, una mujer cuyo nombre real ni siquiera conocemos escribía historias donde las mujeres tenían poder, tomaban decisiones y forjaban sus propios destinos.

Intrigada por esta lectura, me permití complementar la información con lo encontrado en otros enlaces que les comparto
En el enlace https://www.laespadaenlatinta.com/2011/06/lais-de-maria-de-francia-por-beldz.html nos ofrecen algunos datos sobre María de Francia
“¿quién era María de Francia? María vivió, según podemos deducir, entre los siglos XII y XIII. Por desgracia, no conocemos prácticamente nada de su vida; ni tan sólo sabemos realmente quién era: algunos la han identificado con la condesa María de Champagne -mecenas de Chrétien de Troyes-, hija de Leonor de Aquitania y Enrique II Plantegenet; otros con María, abadesa de Shaftesbury o de Reading; algunos otros con Marie de Compiègne, mencionada en el Evangile aux femmes, o con Marie de Meulan, hija del conde normando Galeran de Meulan. Como veis, las interpretaciones son variadas. A pesar de ello, sí se sabe que escribió, a parte de los lais, fábulas, una Vie seinte Audree -santa anglosajona- y el Espurgatoire Saint Patrice -vida y hechos de este apóstol de Irlanda-.”
Les recomiendo leer el siguiente artículo para obtener información complementaria y erudita sobre María de Francia y su trabajo literario, en una entrevista que le hacen a Luis Alberto de Cuenca, por la publicación de su libro “María de Francia” donde comparte la edición y traducción que hizo de los mismos
Los «lais» de María de Francia
O esta reseña sobre otro libro publicado, esta vez por alianza Editorial, con los lais de María de Francia
https://www.laespadaenlatinta.com/2011/06/lais-de-maria-de-francia-por-beldz.html
Si les ha interesado este tema, hay una tesis que para obtener el título de Licenciada en Lenguas y Literatura Modernas (Letras francesas) en la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM presentada en el 2012 por Alicia Margarita Elvira Quezada “Las figuras femeninas en los Lais de María de Francia”, que brinda mucha información sobre la época,los textos y los personajes
https://ru.dgb.unam.mx/server/api/core/bitstreams/9a5f9f0a-1324-472d-8d53-5b8796c975d3/content






