Mireya Cueto

¿Quiénes son mis referentes en el mundo de los títeres? Varios nombres de hombres vienen a mi mente con rapidez, no así de las mujeres. La palabra clave aquí es “rapidez”. Encontrar referentes femeninos me cuesta trabajo. Porque la historia nos escatima sus nombres y aportaciones. Este es el inicio de un ejercicio de memoria y respeto para las que nos antecedieron y me inspiraron.

A Mireya Cueto la conocí en 1990. Todavía no éramos titiriteros aunque teníamos espectáculos con títeres: Yo sé que puedo, adaptación de Elvia Mante, y sobre títeres: El unicornio de Garritín, escrita por César Tavera. El año anterior habíamos quemado las naves, nos fuimos de Monterrey, la ciudad donde vivíamos, para radicar en Nuevo Laredo, Tam. En los dos espectáculos que menciono participaban 4 o más artistas en escena, así que solos, César Tavera y yo, en una ciudad distinta, creamos uno nuevo, con escenas de ambas, dónde además de actuar hacíamos nuestra propia asistencia técnica. Con este nos presentamos en un festival en ciudad Victoria, Tam. y de ahí nos invitaron a participar en el Festival Internacional de títeres que organizaba el IMSS en la ciudad de México. Nosotros no conocíamos a nadie del gremio titiritero, nadie nos conocía a nosotros. Cuando terminó nuestra función, no se si en el Teatro Santa Fe o en el Teatro Morelos, una mujer mayor subió al escenario para saludarnos, se presentó como Mireya Cueto y dijo “Gracias. Ahora por fin entiendo que se pueden hacer espectáculos participativos inteligentes. Por años me he negado a ello, pues las propuestas de participación siempre eran demasiado conductistas. Pero hoy he aprendido algo con ustedes. Gracias”.

Después supimos el valor exacto de sus palabras, cuándo conocimos su historia. Y más que eso, nos dio una lección de humildad que nos ha inspirado siempre.

Mireya se volvió un referente importante cuando por fin decidimos dedicarnos cabalmente al arte de los títeres. Años después, la tuvimos en nuestra sala de teatro y le rendimos homenaje, convivimos con ella en Cuba, en Tlaxcala.

En 1997, también en México, vimos un espectáculo de sombras dirigido por ella: San Juan de la Cruz, poeta místico. El auditorio estaba lleno de estudiantes de preparatoria. Antes de comenzar, Mireya salió a escena y explicó claramente a la audiencia lo que iban a ver y lo que se esperaba de ellos. Al final, conversando, nos comentó: “Es preciso explicar a la audiencia, en este caso estudiantes, lo que van a ver y lo que se espera de ellos, pues quizá sea su primer acercamiento al teatro”. Desde entonces, como compañía, honramos su memoria cada vez que vamos a empezar una función en nuestra sala de teatro: explicamos al público asistente lo que van a ver y lo que se espera de ellos.

BIO

Mireya Cueto nació y murió en la ciudad de México (3 de febrero de 1922-26 de Abril del 2013), hija de María Dolores Velázquez Rivas —artista plástica y titiritera mexicana, conocida también como Lola Cueto— y de Germán Gutiérrez Cueto, precursor de la escultura moderna en México.

Mireya fue dramaturga, diseñadora, pintora y vestuarista además de investigadora sobre el teatro de títeres y cuentista. Dirigió espectáculos y dedicó su vida al teatro por más de 70 años.

“A la edad de 15 años cuando elaboró su primer títere para la Secretaría de Educación Pública, cuando participaba con sus padres en el grupo de teatro guiñol El Nahual.

Concluyó la licenciatura en Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), además de desarrollar su gusto por el dibujo, como lo muestran las ilustraciones que hizo para la Sala del Preclásico del Museo Nacional de Antropología.

El 23 de octubre de 2011 le fue otorgada la presea Pilar del Teatro en México, por su trayectoria artística y sus aportes a las artes y la dramaturgia. La premiación se llevó a cabo en el marco de la XI edición del Festival de Títeres que lleva su nombre, por parte Centro Mexicano de Teatro ITI-UNESCO.

A lo largo de su trayectoria recibió otros reconocimientos como la Medalla Mi Vida en el Teatro, del Centro Mexicano ITI/UNESCO/UNIMA, y fue becaria del Sistema Nacional de Creadores en varias ocasiones.

En 2012 recibió la Medalla Bellas Artes en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque, en ella se reunió todo el quehacer del oficio titiritero: construcción de títeres y teatrinos, escribía sus obras, las actuaba y dirigía, las promovía, vendía y viajaba con ellas por el mundo.

Fue colaboradora del teatro guiñol, del Instituto Nacional de Bellas Artes, y a lo largo de su vida creó por lo menos 500 títeres, que forman parte de su legado.”

“En 1980 fundó con su segundo hijo Pablo, el grupo “El Tinglado”. Obtuvo el premio

“Rosete Aranda” del Museo del Títere en Tlaxcala. Se le otorgó la medalla de honor “Mi

vida en el teatro” de Bellas Artes por 70 años de su trayectoria. Fundó en 1992 el grupo

“Espiral” con el que puso en escena “El renacuajo paseador” con la Orquesta Sinfónica

Nacional. Realizó obras para sombras como “San Juan de la Cruz, poeta místico” con la

cuál fue invitada al Festival internacional de títeres de Bilbao. En 1995 puso en escena “El

mito de Perséfone” y “Cuentos islámicos”, historias basadas en la literatura sufí.

En 2011 CONACULTA dio su nombre como homenaje a su labor inaugurando El Festival

Mireya Cueto. Fue miembro honorario de La Unión mundial de marionetas (UNIMA) y

recibió la beca del sistema de creadores de manera vitalicia.”

Mireya Cueto (1922 – 2013)

por Raquel Bárcena

Mireya Cueto nació en la Ciudad de México, perteneció a una familia de grandes artistas. Su padre Germán Cueto fue precursor de la escultura moderna en México y la madre de Mireya, Doña Lola Cueto, fue una extraordinaria artista plástica y una mujer libertaria, adelantada a su tiempo.

Durante su infancia, Mireya vivió en París, creció rodeada de artistas amigos de
sus padres; sin duda, ello influyó en la formación humanista de Mireya, en su grandeza y en su generosidad.

Mireya tenía una sensibilidad especial, unía la sencillez y la humildad con su gran pasión por lo que amaba.

Los títeres la hacían feliz. Se reía y disfrutaba como los niños cuando asistía como público a un espectáculo de títeres.

Era un Ser libre, genuino, luminoso que hablaba siempre con la verdad. Su solidaridad era infinita, especialmente con los jóvenes artistas a los que siempre estimulaba, y compartía con ellos sus saberes. Era una artista completa, que integraba en sus obras todas las disciplinas: lo mismo construía títeres que pintaba escenografías, diseñaba, cosía, bordaba y pintaba.

Fue también una gran escritora. Destacó como cuentista y obtuvo muchos premios.

Incursionó en la dramaturgia y en la creación de guiones para radio y televisión. Realizó para Radio Educación de México la extraordinaria serie radiofónica Don Quijote de la Mancha, interpretada por magníficos actores.

Fue una promotora incansable de la lectura y dedicó buena parte de su obra literaria a los niños.

Realizó con el Programa «Alas y Raíces a los Niños», del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, un trabajo editorial muy importante a través de diversas publicaciones.

Las Producciones Teatrales que realizó con el Grupo Espiral, que ella creó y dirigió, fueron de una gran calidad estética, entre ellas: Nahuiollin, Perséfone y San Juan de la Cruz.

En el mundo del arte de los títeres Mireya fue la primera en estudiar el fenómeno artístico a través de este lenguaje, desde una perspectiva ética y estética.

Estudió y dio sustento teórico al arte de los títeres en nuestro país. Inició una larga lucha por la profesionalización.

Diseñó el primer programa curricular para la formación profesional de los titiriteros y su gran sueño fue que la profesión tuviera un lugar en la educación superior en la Universidad.

Como un reconocimiento a su empeño y su visión adelantada sobre la formación profesional, Mireya recibió el Premio Rosete Aranda y en su honor la Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres recién creada en Huamantla, Tlaxcala, lleva el nombre de Mireya Cueto.

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Mireya asistió a la inauguración y alentó a los jóvenes alumnos a seguir por este camino maravilloso.

Ella siempre apoyó las iniciativas culturales a favor del arte de los títeres, como la fundación de la UNIMA México en 1981 en la Ciudad de Querétaro, y la creación del Museo Nacional del Títere en 1991 en la Ciudad de Huamantla. Asimismo, dio siempre su apoyo a la organización de eventos como: festivales, coloquios, exposiciones, encuentros y congresos.

Fue una viajera incansable, como miembro honorario de la UNIMA asistió representando a México en otros países como: España, Francia, Estados Unidos, Argentina y Cuba.

Fue una defensora de la inteligencia y de los derechos de los niños. Especialmente su derecho a la educación, el arte, la cultura y la Paz.

Mireya nos deja un importante legado con su obra artística y, fundamentalmente, un legado ético con su ejemplo.

Su ausencia nos deja una gran tristeza pero también la alegría de saber que su espíritu estará entre nosotros siempre que un niño ría con un títere, que escuche un cuento, que haga un dibujo, que entone una canción y juegue en la plaza con otros niños, disfrutando de libertad y paz.

http://premiogorgorito.blogspot.com/2010/03/mireya-cueto-1922-mexico.html

Mireya Cueto (1922 – México)

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