Entre la escena y la fisiología. Ponencia de Silvia Ouviert

El proceso creativo del montaje PUNCH Y JUDI

“Hablar de proceso creativo es hablar de ese ejercicio complejo y huidizo que consiste en traducir la murmuración apremiante de lo no dicho al mundo reconocible del lenguaje”

Adriana Menassé.

Soy Silvia Ouviert Soy actriz, dirijo teatro, y sobre todo soy titiritera.

Escribo, produzco y dirijo mis espectáculos de títeres, así ha sido los últimos 27 años, aunque también he colaborada esporádicamente con otras compañías. Muy seguido recurro a asesoría técnica en cualquiera y en todos los momentos de un montaje, porque, tengo por seguro que dirigir e interpretar tus propios textos, deja alguna laguna en algún lado y me gusta la mirada externa que me aterriza, y me da otra perspectiva, incluso que me ayuda a resolver problemas.

Titiritera de oficio, porque una vez que comencé a estudiar actuación, tenía 15 años,   en los talleres libres de  la U.V. tuve mi primera oportunidad como animadora de títeres en el grupo el Dragón rojo, era entonces con 17 años y ya para entonces, me sabía a mí misma “gente de teatro” con todo lo que esto pueda significar,  y que sin duda no sabía lo que significaba en ese momento; decía yo, que con la oportunidad de participar en El Dragón Rojo durante  3 años, cerca de los 20  años me di cuenta que podía alcanzar, en el universo titeril, lo que quisiese. Que a los títeres no los limita nada, o casi, nada; ni el dinero para producirlos (los titiriteros lo sabemos) ni la dimensión en las escenografías, ni las historias por fantásticas, me supe titiritera; cuando entendí que el títere te permite colocar el universo entero en dos metros cuadrados y que los actores, nacen siendo el personaje, que hacen lo que sea, absolutamente; incluso volver a la vida tras la destrucción. Dicho en palabras del Dr. Octavio Rivera “los títeres no solo sobreviven a la destrucción, si no se alimentan de ella”. Me decidí por llevar hacia allá mis pasos.  También era por demás atractivo, llevar otras disciplinas necesariamente como la plástica, la musicalización, la actuación, la dirección y la producción; los títeres me garantizaban un oficio siempre cambiante y diferente, que era mi principal interés, aplicar las muchas cosas tan dispares que me interesaban convergiendo en un solo oficio a pesar de eso, y como la presión social era mucha me matriculé y terminé la facultad de enfermería, de la U.V. misma que no fui capaz de ejercer, una vez que me recibí; si no por unos pocos meses. Decepcionada de las prácticas médicas,  que rayan en lo milagroso en lo particular y en lo ineficiente en lo general y  mercantilistas en su mayoría, regresé a los títeres convencida de que es mucho mejor sanar almas a través de los títeres, que los cuerpos con la medicina alópata.

Cuando fundé mi grupo en 1996, lo hice con la clara idea de que lo hacía porque quería decir lo que yo quisiera, así que comencé a escribir, digamos por necesidad. Porque no encontraba textos que reflejaran los intereses de mi ser interior. Pensamiento mismo que me perjudicaría más que impulsarme. por qué pasé años, muchos, montando espectáculos reflexivos, serios abordando temas tremendamente preocupantes, ecológicos, las luchas del alma con los condicionamientos externos, lo perjudicial de los estereotipos y la diversidad sexual. Espectáculos que para mi orgullo, dejaban al público cabizbajo y según, yo sensibilizado, reflexionando acerca de la problemática, y es muy posible que así fuese.  Sin embargo, me costaba mucho colocar, vender, estos espectáculos que además tenían requerimientos técnicos complejos; y también estaban los compradores que buscan diversión, “cosas alegres” para los niños; algunas veces hasta me enfadaba culpando a todos de falta de sensibilidad y seriedad para ver las cosas profundas de la vida. Sin embargo, tenía un espectáculo que me permitía acceder a ese mercado, durante sus 10 años de vida, un todoterreno, que desarrolle con mi compañero de vida, que ponía hacía la música en vivo; la música acompañando en vivoa los títeres es de las cosas que más he disfrutado en mi vida titiritera. Cuando llegó la pandemia, y por razones que no vienen al caso, hube de sacar de repertorio ese espectáculo. había que sustituirlo pero con que?

En honor a la verdad, este espectáculo PUNCH Y JUDI encuentra su razón primigenia en la necesidad. Me encontré buscando una idea para el siguiente espectáculo “todoterreno” lo mismo para foros abiertos que cerrados, para todas las edades o familiar, que se presente lo mismo en una plaza  pública,que una escuela o una fiesta, y de preferencia acompañado de música… El guante desde luego…pero ¿qué?

Lo único claro, era, que debía ser divertido, esa idea me martillaba: divertido que produjese fuertes reacciones. Pensaba en el público, en “nosotros” en los niños después de tantos días enclaustrados con tele clases sin casi  de Interacción social. Debía ser algo que nunca había hecho, algo “explosivo.” mientras buscaba mi original idea; Punch se fue haciendo presente por si solo, con sus juegos de desencuentro, sus arquetípicos personajes, su divertida violencia…se encendió un foco rojo…violencia… entonces recordé algo que me cambió la vida, me permitiré aquí, un pequeño anécdota: mi hijo tenía entonces 8 años y pidió para navidad una pistola de dardos de goma, de esos famosos que no duelen a menos que sea muy de cerca el disparo; use mis más exquisitas tácticas de convicción y mis conocimientos de historia de la humanidad para explicarle que las pistolas y armas en general eran tremendamente dañinas y las razones reales de su invención sumamente nefastas… me escucho pacientemente y luego con una seriedad aún mayor que la mía dijo: Mamá, tranquila, es de “mentiritas” es un juego, y  tocó mis manos consolándome. ¿Resultado?   fui y compre 2, uno para él y uno para mí, recorrimos la colonia entera en donde entonces vivíamos, escondiéndonos en cada esquina o auto como parapeto, es uno de los mejores recuerdos que tengo de la infancia de mi hijo, y él, recuerda lo mucho que yo me divertía. Esto me hizo comprender algo de suma importancia: la energía que se sofoca en el Ser, encontrará  su salida por otro lado, y terminará rompiéndolo para salir y tal vez también rompa a otros.

Bien, había llegado el momento de hablar de catarsis, voy citar a José María Barrios de su ensayo : “Educación estética y educación moral” porque lo dijo muy bien en 1987

“Aristóteles acuñó el término catarsis, que en griego significa purificación; su idea es que el buen arte, aun entendiendo por eso (el buen arte) algo más cercano a lo que hoy llamaríamos técnica, hace un servicio importante a la elevación del espíritu y al ennoblecimiento del alma, porque afina los sentimientos ajustándolos a la realidad: nos hace sentir atracción por lo atractivo y repugnancia por lo repulsivo. El buen arte nos ayuda a tener sentimientos justos”

Veamos, cualquiera que haya visto el “buen arte” como lo expresaba Aristóteles, conoce el efecto posterior a la catarsis, la sensación de relajamiento, el interior lleno de “algo” indefinido y el corazón rebosante, Esta sensación entre otras cosas es lo que Aristóteles denomina “purificación”, y yo, una liberación emocional, una salida sana a las presiones comunes, de  las estructuras comunes como puede ser la escuela , el trabajo, la familia, y hasta la religión. Lo que sigue a continuación son los argumentos fisiológicos que tengo a mano, porque aún antes de nacer Punch y Judi han recibido caras de desaprobación, ¿y varios porque violencia?

Por que durante las catarsis sucede mucho más  que gritos, risas y emoción, sucede algo que raya en la mágia: la fisiología humana es sorprendente; se sabe gracias a la investigación en biología y fisiología humana  que los estados de ánimo están siempre ligados a moléculas, a hormonas, a sustancias endógenas, es decir que el cuerpo humano secreta por sí mismo y hacia dentro de sí mismo. Se sabe cuándo son liberadas, se sabe que pueden ser liberadas a voluntad; si, a voluntad Sras. y Sres. Se sabe que, si orientamos nuestro pensamiento positivamente, positivamente reacciona el organismo y produce sustancias que lo hacen sentir mejor. Se sabe que, si sonríes amablemente el cerebro producirá hormonas del bienestar, se sabe que el buen ánimo mejora el sistema inmune. El sistema inmune que dicho sea de paso este tema es el gran ausente en los estudios y recomendaciones del todo el mundo, durante la pandemia; pero este es otro tema.

…resulta  que lo que hace falta y como siempre es conocimiento, el conocimiento de sí mismo; y no, no es una postura filosófica, ni metafísica ni mucho menos esotérica, es biología, es fisiología mi pregunta de siempre; ¿porque no se enseña esto en las escuelas básicas?

Y esta, solo es una de esas preguntas, pero hay muchas más y siempre se asoma tras investigar un poquito, el poderoso sr. Don dinero….pero ese no es el tema.

Asi,  una vez tomada la decisión de montar cachiporra, lo que siguió en esta aventura ha sido disfrutar.  Le pedí a un amigo dramaturgo, Moisés Cruz, ayuda para desarrollar el texto; y tomamos algunos acuerdos previos: conservar el valor de Punch como el luchador contra el mal y la opresión. Al mismo tiempo,  despojarlo de sus características tradicionales menos deseables: la encarnación del vicio y la trampa; desarrollando una historia que convierte los golpes y enredos, en consecuencias inevitables de los conflictos familiares; que bien pueden ser actuales. Sin embargo, en este caso el amor por la familia es el móvil de toda la acción.

Por otra parte el antagonista “el Diablo” quiere sacar partido de la confusión, pero, por mucho que lo intente no logrará dañar a nuestros héroe y heroína y aún menos a Bebé, pero nos divertimos con sus intentos. Y mi favorito, el pequeño bebé lo dotamos de suma inteligencia y le dimos un lugar protagónico.  Así pues, colocamos el móvil del conflicto entre Judi y Punch, al bebé. Los golpes de Judi a Punch los causa “El Diablo” que, aprovechando un desmayo de Judi, le coloca la cachiporra entre las manos o pueden ser puramente accidentales, como cuando Judi por agradecer un regalo le gana la emoción y el pobre Punch termina recibiendo los cachiporrazos, es decir le quitamos la violencia intencional a todos, menos claro cuando se trata de luchar contra el mal; entonces sí la lucha es abierta.

   Buscamos deliberadamente juegos escénicos, que producen verdaderas bombas de sustancias endógenas en el organismo. Que le diesen a nuestro pequeño público la alegría por el triunfo de los héroes y el hundimiento de la maldad que causa repulsión. Eso fue lo que buscamos haciendo este montaje; al fin la catarsis liberadora con los inocuos títeres; inocuos, pero no inútiles:  Nos gusta pensar que en el más ideal de los casos, dejaremos en el público, sembrada la espinita de la búsqueda estética y en el más realista, les habremos otorgado una experiencia que los acompañará durante mucho tiempo, tal como lo sabemos los titiriteros, dando funciones al público más exigente, el más noble y el más importante de  todos los públicos.

En cuanto al trabajo plástico, construí cabezas, cuerpos y trajes de la tradición Punchetera, eso si para Punch, elegí el traje partido, bicolor de la tradición sufí, que sin pruebas, tengo para mí que puede ser parte de su genealogía. La decoración de sus caritas estuvo a cargo de mi hija y compañera de grupo Valeria Salmerón. Casi todos los personajes secundarios los tenía en “existencia”, fueron construidos para otros espectáculos a lo largo de mucho tiempo, y allí estaban, en sus cajas esperando una nueva oportunidad. Para la musicalización invité a una músico profesional, a traer su creatividad, sugerir y componer  como mejor le pareciera; siempre siguiendo y acentuando las acciones en escena. Y por último y aunque dirigí la escena mirándonos en un espejo, le pedí a un buen amigo actor, compañero de mi grupo,  que nos ayudase a pulir algunas acciones. Ni por casualidad lo doy por terminado, aunque apenas se estrenó, tenemos por  seguro que tendrá una larga trayectoria y funciones siempre cambiantes, que una vez dominado en su interpretación habrá muchas oportunidades de improvisar y establecer juegos con los espectadores en diferentes ambientes.

El espectáculo se desarrolla en un teatrino tradicional de títere de guante en la forma, pero totalmente vestido de negro, como es usanza de nuestro trabajo titiritero, en la convicción de hacer lucir al títere en todo su esplendor plástico.

No hay mucho más que les pueda decir de un proceso creativo tan…fluido; porque iba solo, los personajes arquetípicos hablaban por sí mismos, tanto así que parte del texto se desarrollo de manera natural durante los ensayos de técnica de animación, siempre, siempre como un juego, como ningún otro montaje que haya yo hecho me he divertido en este.

La preparación física; pues dura, a hacer ejercicio todos los días. es un montaje muy exigente en el sentido física.  Punch y Judi, es casi un unipersonal, el acompañamiento de Valeria dentro del teatrino es de acompañamiento, ayudarme con los guantes y darme tiempo para cambios, ella tiene un sentido del ritmo y una precisión admirables; soy muy feliz de compartir la escena con mi familia. No es la primera vez por cierto.

Y para terminar les comparto que hace unos días, mientras armaba el teatrino para un ensayo, me sorprendí, pensando como modificarlo para dar la función sentada, pensé en una vez que diseñé un teatrino donde hacía la función sobre una silla de oficina, con ruedas, digo, por si alguna vez hiciera falta tal cosa. Ya antes mencioné que saque de repertorio mi espectáculo “todoterreno” y entonces pensaba ya, en el retiro, a mediados de la pandemia; sin embrago Punch   y Judi, con sus explosiones de endorfinas, serotonina y dopamina, dentro de mí en cada función (porque desde luego me divierto mucho) va teniendo su efecto.   como a todos los y las titiriteras seguramente, nos interesa presentarnos lo más seguido posible, por hacernos afectos o  o adictas a nuestras sustancias endógenas. Ahora pienso que gracias Punch y Judi no volveré a pensar en el retiro.

Gracias por la invitación a este Festival.

SEMBLANZA DE SILVIA OUVIERT

Nací en Veracruz, Ver en 1968, a los 15 años tomaba mis primeras clases de actuación en los Talleres Libres de la Universidad Veracruzana y a los 17 había comenzado mi carrera titiritera, desde entonces, siempre a través de tálleres y cursos y diplomados no se ha tenido mi formación artistica. He incursionado en la actuación y dirección teatral, y como titiritera escribo, diseño y produzco mis espectáculos de manera independiente. Actualmente me ha interesado mucho el perfomance y hacía allá tiende mi producción artística tanto teatral como titiritera.

En la docencia, mi experiencia se remite a la enseñanza artística y a la fundación de un grupo de teatro y títeres con y para niños que incluye producción y montaje teatral y titiritero.

A raíz de esta experiencia, concluimos que los montajes con títeres, además de una función incluya un taller de apreciación en Arte de títeres

 Por necesidades actuales estoy incursionando en el video performance. Y recientemente estrenamos un canal de you tube que va reuniendo mi experiencia como constructora de títeres con materiales de reciclaje.

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