Clara Corte es titiritera solista y además titiritera de cachiporra. Su visión y aportaciones a la técnica y a nuestra historia común se manifiestan en este video de su participación en el encuentro de mujeres y los títeres de cachiporra. Iniciativa de Elvia Mante, celebrado en Julio del 2022 como una actividad del XXIX Festibaúl de Títeres en Monterrey, N.L., México
Dentro del Encuentro de Mujeres y Teatro de Cachiporra contamos con la participación de Clara Corte, de Argentina. En esta ponencia nos narra su experiencia al recrear un clásico de la Escuela Argentina del títere de guante, y ofrecer su perspectiva femenina y feminista en la obra La panadera y el diablo, basada en la homónima original de Javier Villafañe, El panadero y el diablo.
Pero Clara no se queda ahí nada más, generosamente nos cuenta la historia del Teatro de cachiporra en Argentina, desde la llegada de Federico García Lorca y la presentación de El retablillo de Don Cristóbal, que vino a validar el teatro de títeres y que inspiró al mismo Villafañe para escribir y llevar a escena este género, y aún más, Clara nos ofrece un listado impresionante de mujeres titiriteras, muchas ya desaparecidas, comenzando con las que estuvieron detrás del teatrillo de Lorca en ese estreno mundial de su obra, pasando por Mané Bernando y Sarah Bianchi, me atrevo a decir que mundialmente reconocidas, así como otras de distintas provincias y regiones.
Sobre el teatro de cachiporra y su panadera destaco su énfasis en usar la técnica “para darle palos al poder” pero aún así elige que dichas acciones no se realicen tal cual, las ejecuta en cámara lenta y aclara que sus títeres en verdad no se golpean. Creo que está opción de contener la violencia y que no sea explícita tiene que ver con la visión femenina de Clara y otras mujeres titiriteras, qué aún valiéndose de la técnica tradicional y entendiendo perfectamente la misma, deciden apropiársela y ofrecernos otra lectura.
Las y los invito a disfrutar de esta ponencia tan enriquecedora, comentarla y compartirla. Es nuestra historia, son nuestras elecciones, nuestras lecturas y nuestras aportaciones. Gracias Clara Corte por compartirnos con tanta generosidad tu trabajo y los nombres de tantas mujeres.

LOS TITERES DE CACHIPORRA EN ARGENTINA. Ponencia de Clara Corte.
Salud a todas las mujeres de este grupo, compañeras titiriteras del mundo, yo soy Clara Corte, vivo en Tilcara, en la provincia de Jujuy en Argentina. La localidad en donde vivo no tiene mas de 12 mil habitantes.
Soy directora del teatro de títeres Corazón de Ají y formo parte de la Red MoTe que es un colectivo de grupos de teatro independiente con el que gestionamos el teatro Red MoTe aquí en Tilcara.
Quiero agradecer a Elvia Mante y darle un saludo muy afectuoso con mucho agradecimiento porque nos esta convocando a todas y está creando esto tan hermoso esta cofradía entre mujeres titiriteras solistas así que salud por eso! Gracias Elvia.
El tema que nos convoca es el teatro de títeres de cachiporra. Yo soy titiritera solista y hago obras para público adulto también para publico infantil. También tengo una obra de cachiporra La Panadera y el Diablo que es una versión de la obra “El Panadero y el diablo” de Javier Villafañe titiritero argentino, abuelo de todxs lxs titiriterxs.
La Panadera y el Diablo es una versión feminista y anarquista. La protagonista canta: “sin patrón y sin marido panadera donde va…” en esta versión la panadera da palos al diablo q le quiere robar el pan con la técnica de cachiporra pero mis títeres no se tocan, no se golpean, en verdad tanto el palo de amasar como la bolsa de harina cuando golpea al diablo o la escoba los títeres no se tocan, no son golpeados en verdad. Incluso la interpretación es en cámara lenta cuando le da palos.
La metáfora de cachiporra tiene que ver con darle palos al poder. El poder que reprime, que obvia las diferencias y las invisibiliza, que reprime los cuerpos y los disciplina, el poder que se apropia de los recursos materiales y simbólicos incluso el poder patriarcal q se hace cargo, se apodera de un discurso feminista y pretende reproducirlo a su modo. Se apodera de las formas de hacer teatros incluso regionales. Como les decía la ciudad donde yo vivo, Tilcara, es un territorio con mucha cultura en las comidas, la música, los rituales, las celebraciones populares, pero es un territorio en permanente tensión por el despojo y la apropiación de los recursos materiales y simbólicos. Por eso, en este caso, en La Panadera y el Diablo yo elijo los títeres de cachiporra porque la metáfora es violenta como es violento el ejercicio del poder central hegemónico patriarcal, que es violento en los cuerpos y simbólicamente también.
Los títeres de cachiporra llegan a mi país de la mano del poeta Federico García Lorca. El gran Federico, el poeta andaluz, ya había publicado en la Argentina el Romancero Gitano por eso era conocido ya entre poetas, dramaturgos e intelectuales argentinos, pero es en la madrugada del 26 de marzo de 1934, unos meses antes de que el vuelva a España, cuando estuvo de visita en la Argentina, en esa oportunidad en el foyer del TEATRO Avenida en Bs As, el hace el estreno mundial de la obra de títeres de cachiporra El Retablillo de Don Cristóbal, y la hace especialmente en agradecimiento a la cordialidad e sus anfitriones en Buenos Aires que eran en su mayoría poetas, gente de letras, dramaturgos, artistas plásticos, eran algunos pocos y fue la primera vez que se vio títeres de cachiporra en la Argentina.
El paso de García Lorca por mi país fue fundamental para la profesionalización del teatro de títeres. El había estado también en la provincia de Tucumán en el N donde a partir de su paso se crea la Escuela de Títeres de Tucumán que aún existe en esa ciudad. Uno de los personajes de su obra de teatro “Doña Rosita la Soltera” el novio que se va y la deja, se va a Tucumán en la obra.
El poeta andaluz llega a legitimar el teatro de títeres, viene a darle un status, una jerarquía, cuenta Javier Villafañe que antes de Federico los títeres eran considerados cosa de vagabundos y divertidos. A partir de que el gran poeta manipula, escribe para ellos y los moldea, el teatro de títeres es legitimado y adquiere una jerarquía y comienza la profesionalización el oficio.
En esa oportunidad detrás del retablo animaban las actrices argentinas Elena Cortesina, Cándida Lozada, Conchita Ramos, Trinidad Carrasco, Mima Maikes y los señores Federico García Lorca, Cunill Cabanillas, Manuel Fontals, Alejandro Maximino, Antonio Soto, José García y Paco Meana.
Entre el publico que estaba esa noche estaban Javier Villafañe y Juan Pedro Ramos. Ellos hasta ese momento venían representando obras con marionetas grandes y pesadas, de madera, de los títeres de Don Carlino, una pareja de genoveses que llegan a la Argentina y se instalan en La Boca. Javier hereda algunas marionetas con las que hacia funciones, pero a partir de El Retablillo de Don Cristóbal, la obra de Federico que ellos vieran esa noche Pedro y Javier comienzan a modelar títeres de guante y nacen sus obras de cachiporra “El Tío y la Sobrina”, “La Calle de los Fantasmas”, “El Pícaro Burlado “y “El Panadero y el Diablo”.
Entre las mujeres argentinas que desarrollan este arte se destacan por pioneras Mane Bernardo y Sarah Bianchi que se hacen cargo en Buenos Aires del Teatro Nacional de Títeres, en 1944 donde desarrollan la profesión dándole gran impulso e influencia a la dramaturgia y técnica específica hasta nuestros días.


Quiero contarles que en el Norte Argentino, en la ciudad de Salta, la titiritera solista Andrea García que está a cargo de la Sala La Ventolera, desarrolla este arte. Ella es hija de Carlos pajita García Vez. Artista plástico y titiritero junto con el poeta Manuel Castilla crean el teatro El Coyuyo
En la provincia de Jujuy de donde soy oriunda, en 1954 nace el teatro de títeres El Quitupí cuya directora es Nélida Pizarro de Fidalgo. El Quitupí comienza a dar funciones recorriendo los caminos del Norte, las zonas rurales, parajes y pueblos alejados del teatro llegando a lotes del ingenio azucarero a dar funciones para grandes y para niñxs respondiendo a nuestra tradición andariega.

El elenco del Quitupi está formado por Yiyi Bervel, Carlos Corte, Mabel Fiad, Cristina Alurralde, Toto Yánez, Peleta Bauer, Alicia Contino y Rubén Chuña Iriarte. La realización de los títeres vestuario y escenografía estaba a cargo de Kiki Aguiar de Teruel
Junto con los Títeres del Quitupi nace la Revista Tarja en el Norte argentino donde participan poetas como Andrés Fidalgo, Jorge Calvetti, Cesar Corte, Manuel Castilla artistas plásticos como Medardo Pantoja y también los mellizos Héctor y Eduardo Di Mauro con su retablo de títeres La Pareja recorriendo toda la zona.
Esto sucede hasta el golpe militar en mi país, en 1976 que termina con el teatro y la cultura popular.
La titiritera Nélida Pizarro y su esposo Andrés Fidalgo salen al exilio, su hija Alcira es secuestrada por la dictadura militar y aún sigue desaparecida.
En la actualidad quiero hacer nombrar a mis compañeras titiriteras solistas del Norte Argentino. Andrea García en Salta y Gabriela Morel directora del teatro de títeres Florcita de Cardón en Jujuy.

Clara Corte, mayo 2022
FUENTES: “El Virus Lorca” por Héctor Di Mauro- Revista Juancito y María N° 12
Entrevista a Rubén Chuña Iriarte, Teatro El Pasillo, Jujuy
Entrevista a Quique Di Mauro, Titeres El Telón, Córdoba






